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España está lidiando con serias preocupaciones sobre la seguridad de sus presas debido a los efectos de la borrasca Leonardo y las deficiencias estructurales existentes.
España está lidiando con serias preocupaciones sobre la seguridad de sus presas debido a los efectos de la borrasca Leonardo y las deficiencias estructurales existentes.
La borrasca ha impactado de manera notable a Andalucía, donde las presas de Bornos y Arcos de la Frontera han alcanzado su capacidad máxima, lo que ha resultado en desalojos y aperturas de compuertas para gestionar el desagüe. En Cádiz, también se reportan inundaciones significativas y evacuaciones, siendo Grazalema uno de los lugares más afectados.
España está lidiando con serias preocupaciones sobre la seguridad de sus presas debido a los efectos de la borrasca Leonardo y las deficiencias estructurales existentes.
La borrasca ha impactado de manera notable a Andalucía, donde las presas de Bornos y Arcos de la Frontera han alcanzado su capacidad máxima, lo que ha resultado en desalojos y aperturas de compuertas para gestionar el desagüe. En Cádiz, también se reportan inundaciones significativas y evacuaciones, siendo Grazalema uno de los lugares más afectados.
Un informe indica que aproximadamente un tercio de las presas estatales, muchas de las cuales tienen más de 60 años, necesitan refuerzos urgentes. La asignación presupuestaria para este mantenimiento es alarmantemente baja, con solo 16 millones de euros en comparación con los 700 millones que se consideran necesarios, aumentando así el riesgo de posibles tragedias.
España está lidiando con serias preocupaciones sobre la seguridad de sus presas debido a los efectos de la borrasca Leonardo y las deficiencias estructurales existentes.
La borrasca ha impactado de manera notable a Andalucía, donde las presas de Bornos y Arcos de la Frontera han alcanzado su capacidad máxima, lo que ha resultado en desalojos y aperturas de compuertas para gestionar el desagüe. En Cádiz, también se reportan inundaciones significativas y evacuaciones, siendo Grazalema uno de los lugares más afectados.
Un informe indica que aproximadamente un tercio de las presas estatales, muchas de las cuales tienen más de 60 años, necesitan refuerzos urgentes. La asignación presupuestaria para este mantenimiento es alarmantemente baja, con solo 16 millones de euros en comparación con los 700 millones que se consideran necesarios, aumentando así el riesgo de posibles tragedias.
Además, se identifica que muchos embalses no cuentan con planes de emergencia eficaces para hacer frente a eventos meteorológicos extremos. Ante esta situación, la Asociación Caminos propone la creación de un organismo independiente para supervisar y garantizar la seguridad de estas infraestructuras, mientras las autoridades instan a la población a adoptar medidas precautorias en caso de inundaciones y deslizamientos de tierra.

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